CRÓNICAS DE UN MÉDICO RURAL.
TASMANIA VIENE A LA CONSULTA O SOBRE LA IMPORTANCIA DEL NOMBRE.
Edgardo Rafael Malaspina Guerra
1
Al consultorio entró un hombre llevando de la mano a una niña de unos
cuatro años.
Desde el primer instante me llamó la atención el aspecto de la pequeña.
Por lo general, todos los niños son hermosos. La inocencia los hace bellos de
cuerpo y alma. Pero esta niña no encajaba en esos parámetros comunes y
universales. Ella era diferente. En una sola frase: La suma de todos sus
atributos fenotípicos no la favorecía.
2
El hombre la sentó en la silla, frente a mí. Puso a la niña sobre sus
piernas.
—¿Cómo se llama? —pregunté, y empecé a llenar el formulario de la
historia clínica.
El hombre levantó los ojos y respondió con absoluta naturalidad:
—Tasmania.
Dejé de escribir.
Durante unos segundos pensé que había escuchado mal.
—¿Cómo?
—Tasmania.
3
En aquella época, estaba de moda en películas de dibujos animados un
personaje: el Demonio de Tasmania. Era feo, grotesco, gruñón, comelón y
salvaje.
El Conejo de la Suerte lo llamó “monstruo”. “Torbellino”, “atropello”.
En una ocasión, Bugs Bunny lo tildó de “ignorante con cabeza de mármol, ojos de
bolsa, malvado vicioso, asqueroso y desgraciado”.
4
El demonio de Tasmania, el animal australiano, fue denominado así por
sus gritos espeluznantes, su pelaje negro, sus mordidas mortales y su
agresividad.
Abel Tasman, la tierra australiana que exploró (lleva su apellido) y el
animalito merecen todo nuestro respeto, pero ¿por qué ponerle un nombre así a
un hijo a contracorriente de los rumores
desfavorables y despectivos sobre el mismo que eran el plato fuerte de
los corrillos de la época?
Esta niña corría el riesgo de ser sometida a bullying a la vuelta de la
esquina.
5
Al principio pensé que los padres le pusieron ese nombre a propósito.
Pero, más tarde, razoné que fue por ignorancia.
Platón en su “Protágoras” dice que nadie obra mal a sabiendas: la maldad
es consecuencia de la ignorancia.
6
Nuestros nombres y apellidos nos marcan para siempre.
Oscar Wilde sabía algo de esto cuando escribió “La importancia de
llamarse Ernesto” (1895). A las mujeres ese nombre les infundía confianza.
7
Veinte cosmonautas rusos compitieron para seleccionar quién sería el
primero en volar al espacio. Hecho que ocurrió el 12 de abril de 1961.
Los dos primeros puestos fueron ocupados por Yuri Gagarin y Guerman
Titov. El mito dice que Gagarin gustaba más porque su nombre “Yuri” es muy ruso
y es el mismo “Jorge” en griego; y San Jorge es el patrón de Moscú.
La leyenda también afirma que Guerman Titov fue descartado por Nikita
Jruschov, porque Guerman en ruso quiere decir “alemán”; y los alemanes
invadieron Rusia en la Segunda Guerra Mundial.
8
Pablo Picasso escribió:
“Cuando era niño, mi madre me dijo: 'Si eliges ser soldado, serás
general; si eliges ser sacerdote, serás papa'. Fui pintor y llegué a ser
Picasso”.
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