CRÓNICAS DE UN MÉDICO
RURAL.
GENTE
CON COLA
Edgardo
Rafael Malaspina Guerra
1
Cuando
inicié mi práctica médica tenía el consultorio en la casa de habitación, y eran
normales las emergencias nocturnas.
Una
vez en la madrugada tocaron la puerta con insistencia. Al abrirla, ante mí
estaban una señora muy nerviosa y un muchacho, alto, delgado y que no llegaba a
los veinte años de edad.
—Mi
hijo está botando algo por la cola— dijo
la señora.
2
No
puse mayor atención al término porque lo asocié a una forma popular del
lenguaje para indicar trasero, ano o culo.
El doctor Alberto Rodríguez Morales, hermano
de nuestro inolvidable e incomparable poeta de Rosalinda, Ernesto Luis
Rodríguez, publicó un Diccionario Rural Médico, el cual recoge las palabras
utilizadas por los pacientes en los pueblos del Guárico para denominar las
partes del cuerpo humano, sus síntomas y achaques que padecen; por eso supuse
que la cosa venía por allí.
Pensé
en una rectorragia(expulsión de sangre por el ano), pensé también en
hemorroides y también en una diarrea por amibiasis.
No
obstante, la propia señora me sacó de dudas al desnudar a su hijo y mostrarme
que efectivamente se trataba de una cola o rabo, parecido al pigóstilo de las
aves, que son las vértebras caudales
fusionadas en una sola osificación, que sostiene las plumas y la musculatura de
la cola.
3
La
columna vertebral humana tiene cinco regiones: cervical (5 vertebras), torácica
(12 vertebras), lumbar (5 vertebras), sacra (5 vertebras que se fusionan en un
solo hueso con la edad) y cóccix o coxis (4 vertebras que también se fusionan
en un solo hueso) y que en los animales forma parte de la cola.
En
nuestro paciente el cóccix sobresalía como la cola de un ave hasta unos cinco
centímetros.
4
García
Márquez en Cien años de soledad escribe sobre un caso increíble:
“Una
tía de Úrsula, casada con un tío de José Arcadio Buendía, tuvo un hijo que pasó
toda la vida con unos pantalones englobados y flojos y que murió desangrado
después de haber vivido cuarenta y dos años en el más puro estado de
virginidad, porque nació y creció con una cola cartilaginosa en forma de
tirabuzón y con una escobilla de pelos en la punta. Una cola de cerdo que no se
dejó ver nunca de ninguna mujer, y que le costó la vida cuando un carnicero
amigo le hizo el favor de cortársela con una hachuela de destazar”.
5
En
los embriones humanos existe una cola entre las cuatro y ocho semanas del desarrollo para luego
desaparecer completamente al transformarse en el coxis. Pero en algunos la
formación de la cola continúa y pueden nacer con ella. Se han descrito hasta
cien casos en la literatura médica universal.
6
Luego
que se detectara un gen en los ratones para el desarrollo de la cola, se descubrió
que los humanos también tenemos ese gen, pero es un gen inactivo porque nuestra
posición erguida no exige la presencia de una cola para mantener el equilibrio
como en los animales.
7
Las
colas en los humanos son órganos vestigiales o atavismos como el apéndice
vermiforme y la muela del juicio.
Generalmente
cuando nace un niño con cola se le elimina quirúrgicamente. La cola más grande
descrita midió 22 cm y se parecía más a la de un perro o un gato que a la de un
ave, como en nuestro caso.
8
Curiosamente
cuando Charles Darwin publicó su libro “El origen de las especies” en 1859, sus
enemigos que no aceptaban la teoría evolucionista le hicieron caricaturas y lo
dibujaban con rasgos de mono con una cola larga. En aquella época no se
conocían los genes, los cuales explican por qué los algunos niños nacen con
colas atávicas, prueba contundente de la teoría evolucionista.
9
Las
colas humanas en la mayoría de los casos contienen músculos y cartílagos
cubiertos de piel y no pueden ser movidas a voluntad. En el caso observado por nosotros,
contenía grasa blanquecina; y a eso se refería la madre cuando afirmaba que su
hijo botaba algo por la cola.
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