CRÓNICAS DE UN MÉDICO
RURAL.
EL ALZHEIMER ES UNA ENFERMEDAD BILATERAL.
Las tres cosas que nos
infunden mucho miedo: la muerte, la guerra y
la pérdida de la memoria.
Edgardo Rafael Malaspia
Guerra
1
Entran a la consulta
madre e hija. La primera tiene unos sesenta años y es paciente psiquiátrica: le
diagnosticaron alzhéimer. Su hija la trae de tiempo en tiempo, con algunos
exámenes, para chequeo rutinario.
La joven me dice que a su
madre la visitaban sus amigas cuando la enfermedad se inició, pero que ahora
nadie viene a verla.
2
Al principio, la
madre empezó por hacer llamadas
telefónicas que duraban más de una hora y a preguntar siempre las mismas cosas.
Una vez, cuando regresaba del trabajo, llamó a su hija para preguntarle dónde
se encontraba y cuál era el bus que debía tomar. Estaba confundida. El pueblo
ha cambiado, está irreconocible, decía cuando llegaba a la casa.
Cuando aparecieron los
espasmos, se peleaba por las noches con fantasmas. Un día destrozó los
muebles de la casa en uno de esos combates con seres imaginarios. El psiquiatra
supuso que, además del alzhéimer, tenía cuerpos de Lewy, una proteína que
también afecta el cerebro y produce demencia con alucinaciones. “Un mal llama a
otro”, dijo Cervantes por boca de don Quijote.
El incomparable actor
Robin Williams padecía demencia por cuerpos de Lewy.
3
Los familiares decidieron
consultar con un brujo; y decían que le iba mejor porque el tratamiento era
espiritual, y agregaban: ante las dificultades económicas para implementar el
tratamiento del psiquiatra, los chamanes son más baratos; además, explican los delirios
de la paciente por la presencia de
espíritus malignos, y eso es más creíble y reconfortante.
4
Investigadores afirman
que leer y escribir mucho es un atenuante contra el alzhéimer. Pero parece que
no siempre es así: el escritor y poeta belga Hugo Claus escribió mucho y leyó
más. Cuando le diagnosticaron alzhéimer, recurrió a la eutanasia. Su esposa dijo que un día antes de
morir hizo muchos chistes y se despidió alegremente.
Un amigo de
Claus escribió: “Confundir el día y la
noche, no poder distinguir la mañana, la tarde y la noche, no saber andar… Todo
ello no es muy grave para un escritor. En cambio, casi no ser capaz de combinar
las palabras en frases claras, o de encontrar las metáforas y expresiones
adecuadas, algo que ha hecho sin esfuerzo durante más de sesenta años, esto
constituye un tormento insoportable y sin salida”.
5
Gabriel
García Márquez sufrió de alzhéimer. El genial escritor en Cien años de soledad
escribe sobre la memoria y la locura. Habla sobre la peste del insomnio,
temible, “no tanto por la
imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino por su
inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido”.
Aureliano sugirió hacer la memoria de papel para
luchar contra los olvidos. “José Arcadio Buendía lo puso en práctica en toda la
casa y más tarde lo impuso a todo el pueblo. Con un hisopo entintado marcó cada
cosa con su nombre: mesa, silla, reloj, puerta, pared, cama, cacerola”.
A José Arcadio Buendía lo amarran de un árbol porque
está loco, pero, contradictoriamente, él sabe que está loco. Oscar Wilde dijo:
“La verdadera locura es la que se ignora a sí misma”.
6
Volvamos a nuestra paciente y a la bilateralidad de la
enfermedad. Las
amigas la visitaron en los inicios de la enfermedad. Ella las
reconocía en los primeros encuentros,
pero luego no pudo hacerlo; entonces las amigas no la visitaron más. La
olvidaron. Por eso digo que el alzhéimer es una enfermedad bilateral.
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