CRÓNICAS DE UN MÉDICO RURAL.
MÁS SOBRE LOS GATOS Y ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE ESTOS ANIMALES.
Edgardo
Rafael Malaspina Guerra
1
Quedé
muy impresionado con el paciente que estranguló al gato (El último mordisco).
En otra época, ese individuo hubiese sido castigado severamente.
Heródoto
dice en “Los nueve libros de la historia” que en Egipto los gatos eran adorados,
tenían una diosa (Bastet) y una ciudad (Bubastis) También afirma que los
“gaticidas” eran condenados a muerte
2
En
nuestra consulta podemos encontrarnos con dos entidades nosológicas
relacionadas con los gatos: La enfermedad por arañazo de gato y la
toxoplasmosis.
La
primera se observa más en niños cuando son rasguñados o mordidos por un gato
infectado por una bacteria específica. Los síntomas son leves y pasan rápido.
Por
su lado, la toxoplasmosis, delicada en las mujeres embarazadas, se transmite solo
si el animalito tiene el parásito, y a través de las heces.
3
Acariciar un gato no transmite
ninguna enfermedad.
“Dios hizo el gato para ofrecer al
hombre el placer de acariciar un tigre” (Víctor Hugo”)
4
El poeta ruso Sergio Yesenin
escribió el siguiente verso:
Me alegra haber besado mujeres,
arrugado flores, revolcado en la
hierba
y nunca haber golpeado en la cabeza
a nuestros hermanos menores: los
animales.
5
En efecto, los animales son nuestros
hermanos por el lado que lo veas: por la religión y por la teoría de la
evolución.
Si Dios creo al hombre y a los
animales, entonces todos somos sus hijos. Este precepto es mucho más nítido en
las religiones y sistemas filosóficos orientales.
Ahora bien, si tomamos la teoría
evolucionista, resulta que también somos hermanos, porque el genoma de muchos
mamíferos es muy parecido al nuestro.
El material genético del perro, la vaca, el gato, el ratón y la rata coincide tanto con el
nuestro que la conclusión es contundente:
tenemos un ancestro común. El aspecto físico y la conducta corroboran
que los animales son nuestros hermanos menores. No hay que ser muy listo para
entenderlo. La ciencia no hace más que comprobar lo que el hombre primitivo
supo instintivamente. Los fabulistas como Esopo o La Fontaine sabían que hay
mucho de común en la conducta de los humanos y los animales.
6
Hay
gente inteligente y ágil como los monos, fieles como los perros, bondadosas
como las vacas, cariñosas como los gatos; y, finalmente, las hay perversas como
los ratones y las ratas.


