ÁREA DE CIENCIAS DE LA SALUD. MORROS DE SAN JUAN

ÁREA DE CIENCIAS DE LA SALUD. MORROS DE SAN JUAN

X PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS.

X PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS.
UNERG.2010

PADRINO DE LA PRIMERA PROMOCIÓN. MISIÓN SUCRE.

PADRINO DE LA PRIMERA PROMOCIÓN. MISIÓN SUCRE.
ACTIVIDAD FÍSICA Y SALUD.

I PROMOCIÓN DE DERMATÓLOGOS.UNERG.2001

I PROMOCIÓN DE DERMATÓLOGOS.UNERG.2001
DERMATÓLOGOS.2001

PLACA DE RECONOCIMIENTO

PLACA DE RECONOCIMIENTO
X PROMOCIÓN DE MÉDICOS.UNERG.2010

AFICHE.X PROMOCIÓN DE MÉDICOS.UNERG.2010

AFICHE.X PROMOCIÓN DE MÉDICOS.UNERG.2010

jueves, 6 de agosto de 2026

9. CANDELA CONTRA LA SARNA,

 

CRÓNICAS DE UN MÉDICO RURAL

CANDELA CONTRA LA SARNA.


 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

1

En una ocasión, una anciana vino a la consulta por unas manchas oscuras que le aparecieron en las manos y en los brazos. Se trataba de léntigos seniles, unas máculas que se acentúan con el sol, y que la gente llama “manchas de viejos”. No son una enfermedad. Son una reacción de nuestra piel a los rayos solares.

Mientras la examinaba, observé unos puntos negros parecidos a pequeñas quemaduras. Me explicó que se curaba la sarna  con la punta de un trozo de leña (brasa).

—¿Y se cura?

—Cien por ciento.

2

Cuando la paciente se marchó, me dirigí al estante de mi biblioteca donde estaban los libros de farmacología y extraje la obra “Medicamentos indígenas” de  Gerónimo Pompa, cuyos trabajos botánicos admiraba el propio José María Vargas.

En “Medicamenos indígenas” encontré tratamientos contra la escabiosis, pero ninguno hacía referencia a los tizones encendidos

 

3

Un día recordé el siguiente episodio de mi infancia:

Llegué a la casa de la abuela Matilde Guerra y la encontré aplicando a una señora brasas ardientes. Le curaba las entradas de la sarna con esos palos encendidos. Me dijo que había probado ese método curativo sobre su propio cuerpo.

4

Por casualidad me enteré, más tarde, de que ese tratamiento tiene su origen en una tradición indígena que llegó hasta la abuela de alguna manera. Alexander von Humboldt en su libro “Viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente” escribe que una vez enfermó de sarna y fue curado por una mulata “conocedora a fondo de todos los pequeños animales que minan la piel del hombre: la nigua, el nuche, la coya y el arador”.

 La curandera calentó la punta de un pequeño pedazo de madera en una lámpara con la cual pinchó los surcos hechos en la piel.

El tratamiento fue efectivo, según el mismo Humboldt.

 

 

 

No hay comentarios: