ÁREA DE CIENCIAS DE LA SALUD. MORROS DE SAN JUAN

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X PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS.

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PADRINO DE LA PRIMERA PROMOCIÓN. MISIÓN SUCRE.

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I PROMOCIÓN DE DERMATÓLOGOS.UNERG.2001

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miércoles, 4 de noviembre de 2026

32.¡NOS ESTAMOS DESPIDIENDO! ¡NOS RESIGNAMOS!

 

CRÓNICAS DE UN MÉDICO RURAL.

 

¡NOS ESTAMOS DESPIDIENDO! ¡NOS RESIGNAMOS!

 


 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra



1

Algunos diagnósticos son verdaderas sentencias de muerte; y algunos pacientes enfrentan su destino fatal con una actitud impertérrita que denomino “serenidad socrática”.

En esta crónica abordó un caso.

2

Se presentó con unos dolores óseos. Datos de su historial clínico y algunos exámenes sugerían que sus molestias no se relacionaban con la edad. Tenía sesenta y siete años. La consulta con el especialista, y los respectivos estudios, confirmaron las sospechas: cáncer de próstata en etapa terminal, con metástasis.



Se sintió abatido.

Se deprimió. Se sentía mal, física y emocionalmente. La idea de la muerte comenzó a ocupar todos sus pensamientos.

“El hombre teme la muerte porque ama la vida”.

(Fiódor Dostoyevski en Los demonios, 1872)

3

No lo vi más en mi consulta. No volví a saber de él. Pensé muchas veces en su situación, en su sufrimiento, en el destino que probablemente le esperaba.

Hasta que un día, inesperadamente, lo encontré en un bar, de esos que tienen árboles, visibles desde la calle, para que la gente beba al aire libre.

Yo hacía una diligencia y pasé por donde estaba el bar. Me llamó con la mano. Una sonda vesical colgaba de su cuerpo. Lo acompañaba su esposa. Bebían cervezas.

No parecía el mismo hombre abatido que había conocido meses atrás, aunque estaba muy delgado.

4

Antes de que pudiera preguntarle algo, él se adelantó y me dijo con voz firme que todavía recuerdo:

—¡Nos estamos despidiendo! ¡Nos resignamos!

No supe qué responder.

No vi tristeza en su rostro, tampoco en el de su esposa.

Su comportamiento era propio del estoico que se prepara para lo inevitable, porque igual no puede hacer nada.

5

Continuaron bebiendo sus cervezas. Quizás hablaban de cosas cotidianas. Quizás recordaban momentos felices. Quizás estaban haciendo planes para los días que todavía les quedaban. No lo sé.

Me alejé con una sensación difícil de explicar.

Hace tiempo leí un libro del cual aprendí muchas cosas sobre estos aspectos difíciles de nuestro ejercicio médico: “Sobre la muerte y los moribundos” de la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross. Pero este caso me hizo percibir, de manera viva y práctica, cómo la enfermedad transforma a las personas.

Kübler-Ross habla del miedo, la desesperación, la negación y la tristeza en esas situaciones extremas. También habla de la resignación. Pero aquella tarde comprendí algo que ningún libro de medicina puede enseñar completamente: hay momentos en que la vida deja de medirse en años, meses o días. Se mide en pequeños instantes compartidos.

Una cerveza, una conversación, una mirada, la compañía de quien ha estado a nuestro lado durante tantos años.

6

“Nos estamos despidiendo. Nos resignamos”.

Esas palabras se quedaron conmigo.

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