Lecturas Renovadas: El Tábano
La obra cumbre de Ethel Lillian
Voynich apareció primero en el curso del año 1897 en Estados Unidos y luego en
Inglaterra, es la primera novela de una revolucionaria de origen irlandés
nacida en 1864
Juventud Rebelde
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1 de Octubre del 2006 1:44:45 CDT
Si alguien quisiera explicarse
todo lo de contradictorio que, en el ámbito de la literatura, hay en la idea de
la posteridad, que salga en busca de El Tábano, la pasional novela de Ethel
Lillian Voynich. De tal modo, probablemente comprenda que un libro inmortal no
es aquel que consigue determinadas perfecciones, ni tan siquiera aquel que se
redacta a tiempo; pues, aunque entendamos brumosamente que la posteridad nunca
es definitiva, podemos concluir que hay maneras de obrar de gran resistencia,
es decir, que admiten ser usadas reiteradamente, y siguen produciendo
inusitadas sensaciones.
Pero vayamos al grano. El Tábano,
que en el curso del año 1897 apareció primero en Estados Unidos y luego en
Inglaterra, es la primera novela de una revolucionaria de origen irlandés
nacida en 1864. Ethel L. Voynich fue también una conocida compositora, y se le
atribuye el descubrimiento de un misterioso manuscrito. Lo singular de su libro
se debe, como se dice, en gran medida, a su reactualizado acento romántico, una
táctica muy a propósito para llamar la atención sobre determinadas ideas de
carácter ético.
La Italia de 1830 padece por la
ocupación austríaca, pero una cofradía secreta llamada precisamente La Joven
Italia está dispuesta a terminar con la dominación. A su seno llega un inglés
que se hace llamar El Tábano, y se involucra en la gran aventura que este
libro, con su tono exaltado, representa.
Una característica del
Romanticismo es la actuación a plenitud. Los románticos sienten a plenitud, a
plenitud se abaten, aman, mueren y se lanzan a buscar lo que entienden merecer.
El Tábano es, entre otras cosas, un libro de grandes despliegues, de una permanente
intensidad, y, por si fuera poco, desea seguir irradiando imágenes sobre la
consecución de los grandes ideales. La descomunal atención que le prestaron,
por ejemplo, los lectores rusos tras la revolución leninista de 1917, no carece
de justificación. Sus lectores actuales se percatarán de que, aún cuando uno de
sus fines es alegorizar sobre la justicia y la soberanía, esta novela sabe
privilegiar los destinos individuales y sus experiencias más entrañables: la
inocencia, el dolor, el afecto, el arrojo.
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La lectura de esta novela sirve para fortalecer el carácter del joven que quiere iniciar cualquier empresa. La obra demuestra que no hay obstáculo cuando se traza una meta con pasión (E.M)
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