ÁREA DE CIENCIAS DE LA SALUD. MORROS DE SAN JUAN

ÁREA DE CIENCIAS DE LA SALUD. MORROS DE SAN JUAN

X PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS.

X PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS.
UNERG.2010

PADRINO DE LA PRIMERA PROMOCIÓN. MISIÓN SUCRE.

PADRINO DE LA PRIMERA PROMOCIÓN. MISIÓN SUCRE.
ACTIVIDAD FÍSICA Y SALUD.

I PROMOCIÓN DE DERMATÓLOGOS.UNERG.2001

I PROMOCIÓN DE DERMATÓLOGOS.UNERG.2001
DERMATÓLOGOS.2001

PLACA DE RECONOCIMIENTO

PLACA DE RECONOCIMIENTO
X PROMOCIÓN DE MÉDICOS.UNERG.2010

AFICHE.X PROMOCIÓN DE MÉDICOS.UNERG.2010

AFICHE.X PROMOCIÓN DE MÉDICOS.UNERG.2010

martes, 14 de marzo de 2017

EVOCACIÓN DE LA CIRUGÍA: GENERAL Y FACULTATIVA

EVOCACCIÓN DE LA CIRUGÍA: GENERAL Y FACULTATIVA
1
Vladimir Vladimirovich Vinogradov organizó ambas cátedras (estaban unidas al principio)  en 1963, las cuales funcionan en el Hospital 64 en la calle Vavílov. Nuestro profesor de Cirugía General fue Andrei Vasilevski, un hombre muy servicial, bonachón y de pelo blanco, cuyas clases   parecían más bien  una tertulia entre amigos. Con él aprendimos los conceptos más elementales de la cirugía y tuvimos las primeras prácticas de sutura.
2
La Cirugía General la estudiamos con el manual del académico Struchkov; no obstante, casi todos los temas del programa (especialmente de la cirugía facultativa) lo revisábamos en los libros  y folletos escritos por nuestros profesores: Apendicitis (Vinogradov y Pautkin), Elementos de Técnicas Médicas (Pautkin), Hemorragias (Vinogradov y Vasilevski), Métodos especiales para el estudios de las vías biliares (Lapkin y Pautkin), Cirugía en las lesiones de las vías biliares (Vinogradov, Vishnieski y Pautkin), etc.
3
Vasilevski respondía a casi todas nuestras interrogante con una especie de refrán: “Sucede hasta lo que no sucede” (бывает то чего не бывает).Pautkin solía decir una frase redundante: “El problema de la enseñanza de la Cirugía radica en que los estudiantes son muchos y el profesor es uno solo”.
4
El personaje principal de estas cátedras de cirugía fue y lo sigue siendo, aún después de muerto, Vladimir Vladimirovich Vinogradov (1920-1986). Su forma de ser era una combinación de contradicciones anímicas: soberbio y bondadoso, burlón y comprensivo, locuaz y silencioso, etc.
5
Vinogradov representaba más edad de la que cargaba sobre sus hombros: apenas tenía sesenta años cuando fue nuestro profesor, pero parecía un anciano, aspecto que acentuaba, aún más,  una ligera joroba. Tras su  carácter huraño y reservado estaba encerrada, probablemente, con todas las consecuencias y huellas morales del caso, una parte de la historia de las represiones estalinistas: su padre Vladimir Nikitich Vinogradov, un destacado internista, fue el último médico personal de Stalin, y fue arrestado y torturado salvajemente porque le dijo al dictador que era hipertenso y por eso debía descansar. Stalin, por supuesto, descifró ese diagnóstico como  parte de un complot mayor que involucraba a otros médicos, a Israel y a los EE UU.
6
Las sospechas y retaliaciones eran extensivas hasta los familiares de los indiciados. Así que nuestro Maestro Vinogradov también recibió algunas gotas de la bilis que le dieron al padre. De allí viene lo amargo de su talante.
7
En las clases magistrales Vinogradov criticaba duramente algún tratamiento quirúrgico descrito en los manuales  y  proponía su propio método, como el que inventó para tratar la pancreatitis aguda. A Vasilevski,  su colaborador, pero que parecía más bien su paje, le hacía observaciones el alta voz (por no decir con gritos) y lo llamaba “Andriusha” (Andresito). Este diminutivo, en ocasiones sonaba despectivamente; y en otras, con cariño.
8
Luego de una intervención quirúrgica, Vinogradov se retiraba a un rincón del pasillo y fumaba. Se iba al cafetín y se sentaba. Pedía una taza de café negro, sobre la cual vertía  licor de una botellita que cargaba siempre en un bolsillo de la bata. Nos miraba, esbozaba una sonrisa y en tono irónico decía: un “profiesor” tiene derecho a beber café con coñac.
9
Enfermó de cirrosis hepática con todas  sus etapas, incluyendo la hemorrágica;  y llegó a vivir en una sala del hospital de manera permanente. Era al mismo tiempo médico y paciente. Pero luego, con el avance de las complicaciones, abandonó sus quehaceres hipocráticos y docentes para convertirse solamente en un enfermo terminal.
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Me correspondió rendir el examen estatal de Cirugía, precisamente, a Vinogradov. Señaló los retratos de los pioneros de la cirugía rusa. Por mis ojos desfilaron Pirogov, Sklifosovski, Vishnevski, Spasokukoshki, Burdenko y otros. Luego vino una especie de debate en el que claramente yo llevaba la peor parte. Al final dijo que cuando nos graduamos de médicos, tenemos muchos conocimientos pero poca práctica. “Vendrá la experiencia y todo se emparejará”. Al despedirme me sugirió que viajara hasta la última morada de Pirogov en Ucrania. Este  mandato lo cumplí cuando visité el museo del padre la cirugía rusa en Vinnitsa y pude ver su cuerpo embalsamado.
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Vladimir Vladimirovich Vinogradov es considerado en la actualidad uno de los baluartes más  talentosos y brillantes en la historia de la cirugía rusa. En su memoria se realizan todos los años en nuestra universidad unas jornadas quirúrgicas que llevan su nombre (Виноградовские чтения).
12

Yo recuerdo a Vinogradov con un sentimiento ambiguo que se mueve entre la admiración y la tristeza.
















sábado, 11 de marzo de 2017

EVOCACIÓN DE LA PEDIATRÍA


EVOCACIÓN DE LA PEDIATRÍA

1

El fundador de la cátedra fue  la profesora Feoktista  Bogomolaba en 1965. La cátedra funcionaba y aún funciona el Hospital Infantil Morozovski (морозовская больница), construida por Morozov, un rico comerciante progresista, simpatizante de los revolucionarios rusos, a principios del siglo XX. Por mucho tiempo se le llamó simplemente Hospital Infantil Nro 1, pero la gente lo llamaba “Morozoski”, nombre que ahora es oficial.
2
Las clases magistrales era dictadas por Nikolai Tiurin, mientras que las prácticas estaban a cargo de Nadezhda Fiodorovna  Bationina , Natalia Andreivna Mazurina y otros docentes, en su mayoría, mujeres.
3
Todos los libros que usamos fueron escritos por nuestros profesores, excepto el de Enfermedades Infantiles Infecciosas, cuyo autor es Serguei Nosov, el cual era texto oficial para todas las instituciones médicas de la URSS. El libro fundamental era de Bogomoloba y Apolonova “Desarrollo  físico y psíquico del niño y la metodología para su estudio”. Con esta obra aprendimos   las peculiaridades anatomofisiológicas del niño, los pesos y tallas, según la edad ,etc. Tiurin escribió muchos libros, como autor único o en compañía de otros de nuestros profesores: sobre neonatología, alergias, asma bronquial, endocarditis bacteriana (con Alexandrova y Batiunina), enfermedades del colágeno, etc.
4
Con Tiurin hacíamos las revistas por las diferentes salas del hospital. Era alto, comedido, vestido de negro siempre. Caminaba despacio con un maletín negro, por supuesto. Hablaba como midiendo las palabras. Participó en la Segunda Guerra Mundial como todos nuestros maestros, pero fue el único de  ellos que acompañó al general Zhukov en el desfile de la Plaza Roja en 1945 para celebrar la victoria sobre los alemanes. Sus investigaciones tenían que ver con el asma en niños. Tenía un programa en televisión: Mamimnaia Shkola. Es decir, Escuela para madres. Cuando no lo veíamos en  clase, lo veíamos en casa, en la pantalla.
5
Nikolai Aleksievich Tiurin (1923-2005) nació en  el seno de una familia campesina.  En su infancia trabajó en un koljoz, sembró papas, pescaba y arriaba el ganado para ayudar a los suyos. Participó en la Segunda Guerra Mundial como enfermero, pero también como soldado. Estuvo en la Batalla de Stalingrado, el encuentro bélico más grande y sangriento de todos los tiempos. Participo en los combates de Kursk, Moldavia, Ucrania, Rumania y Hungría.
Obtuvo el título de médico en el Instituto Sechenov, publicó más de 300 trabajos científicos, varios manuales de la especialidad , fue presidente de la Sociedad de Pediatras de Moscú y dirigió la revista “Pediatría”, la cual circulaba en todo el territorio soviético. Fue nuestro decano entre 1981 y 1985.
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Tiurin se consideraba seguidor de Filatov, el fundador de la pediatría rusa en el siglo XIX, y quien describió el  signo patognomónico del sarampión, conocido como  Manchas de Koplik, que algunos denominan “Koplik-Filatov”, pero que los rusos prefieren  llamar de “Filatov”, y a veces “Filatov-Koplik”.
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Decía que la meta de un pediatra “es salvar a todos los niños, pero eso es un sueño imposible; sin embargo, debemos soñar con cosas imposibles para obtener resultados positivos”.
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En las celebraciones del Dien Pobiedi (9 de mayo) Tiurin visitaba la Plaza Roja en compañía de otros veteranos de la guerra y recordaba el desfile triunfal con Zhukov en 1945. En esos días concedía entrevistas por radio y televisión y publicaba artículos sobre los tiempos bélicos que le correspondió vivir.
9
Tiurin , muy decente y muy amable, siempre estaba  dispuesto a escuchar y ayudar al prójimo. Una vez yo estaba trabajando en Siberia con las brigadas estudiantiles, y un buen día se nos  presentó como decano que era.
-¿Cómo están mis muchachos? Espero que muy bien. Les traje algunos regalos.
Inmediatamente extrajo cajas y bolsas repletas de golosinas. Luego sacó unos paquetes de cigarrillos, y dijo:
-Bueno, no deberían fumar, pero igual ustedes fuman, por eso les compré estos cigarros con filtros.
Los cigarros eran marca  Stolichni,  una delicia,  en aquel tiempo cuando éramos fumadores, en comparación con la “majorka siberiana”, un tabaco de baja calidad con el que hacíamos unos pitillos envolviéndolo en papel periódico. 
10
En el 2013 Tiurin hubiera cumplido 90 años, por eso el Instituto Sechenov, la Universidad Estatal de Lomonosov y nuestra Universidad Amistad de los Pueblos lo celebraron por todo lo alto con reuniones y publicaciones por el jubileo.  Se emitió un comunicado donde hablaban de Tiurin como un destacado médico y un gran maestro que ya formaba parte de la historia de la pediatría rusa. El mismo finaliza así:
“Agradecemos al destino porque tuvimos la suerte de haberlo conocido y estar al lado de esta persona valiente, extraordinariamente modesta y bondadosa. El cariño y el recuerdo hacia Nicolai Aleksievich Tiurin estará siempre en nuestros corazones”.
11

Nosotros, los que fuimos alumnos de Tiurin, también le agradecemos al destino…
















miércoles, 1 de marzo de 2017

EVOCACIÓN DE LA MEDICINA INTERNA



EVOCACIÓN DE LA MEDICINA INTERNA
Edgardo Malaspina
1
Los que estudiamos en los años ochenta del siglo XX en la Universidad Rusa de la Amistad vimos la Medicina Interna en tres modalidades: Semiología Médica o Propedéutica de la Clínica Médica, Terapia Facultativa y Terapéutica Hospitalaria. Todas esas ramas de la Medina Interna tuvieron un fundador: Peter Mijailovich Kireev, autor de muchas obras de la especialidad, innumerables  trabajos científicos y del libro por el cual estudiamos “Manual de propedéutica de la Medicina Interna”  (Руководсво по пропедевтике внутренних болезней).
2
Kireev estuvo al frente de las cátedras hasta 1983. Según me informó Dbornikov todas las especialidades de la Medicina Interna fueron unificadas en una sola cátedra en 1987 bajo la dirección de Valentín Moisiev; pero en el 2002 fueron separadas nuevamente “por no obtener los resultados que esperaban”.
3
Cursamos Semiología y Terapia Facultativa en el Hospital 64. Allí, por primera vez abordamos a un enfermo, aprendimos a examinarlos, palparlo y  a escribir su historia clínica. Nos enseñaron a manejar el estetoscopio, revisar un electrocardiograma, interpretar un examen de sangre; y en fin, hicimos un repaso de todos los órganos del cuerpo humano y la manera de estudiarlos.
4
El primer día de Semiología estábamos sentados en uno de los pasillos del hospital. Conversábamos entretenidamente cuando de repente se presentó una de las docentes que acompañaba a un señor mayor, y nos dijo: “Todos de pie, llegó el “profiesor  Kireev”. Sí, eran otros tiempos con una disciplina chapada a la antigua. Debíamos pararnos al entrar un jefe de cátedra al salón, nos vestíamos todo de blanco con gorro y tapaboca y escuchábamos en silencio absoluto.

5
Kireev hablaba de manera pausada y paternal. Una vez nos aconsejó dibujar siempre las curvas de las temperaturas corporales “porque nos ayudan mucho a la hora de precisar la etiología de la enfermedad”. En otra ocasión le hizo una observación, aparentemente nimia pero cierta,  a un estudiante en una historia clínica: “Nunca escribas que el paciente se queja de una fuerte debilidad. La debilidad nunca puede ser fuerte…”(слабость не может быть сильная).
6
En la pleuritis podemos escuchar un sonido parecido al crujir de los zapatos sobre la nieve, decía Kireev. Esa explicación onomatopéyica en medicina sólo la podíamos conocer en un país con un invierno  como el ruso.
7
Entre papeles viejos encontré una fotografía de Kireev, y que se la tomé yo mismo. Agarrado al podio, con sus lentes negros, en palto y de corbata interviene ante el Consejo Académico de nuestra facultad.  Eran los mejores tiempos de las fotos en blanco y negro y que revelábamos en un cuarto oscuro con unas bandejas llenas de reactivos.
8
  Boris Panfilov, junto a Kireev daba las clases magistrales. Era alto, de pelo blanco y muy inquieto. Se especializaba en vías biliares y estudiaba el dolor que producen cuando son afectadas, el cual hay que diferenciar de las cardialgias.
“Muchachos-nos arengaba-siempre practiquen ejercicios, nunca tomen un ascensor. Hagan como yo que todo el tiempo subo por las escaleras”.
9
Otro profesor que recuerdo es Makshanov, siempre serio, circunspecto y estricto en sus lecciones. Una vez no lo vimos en la clase: estaba hospitalizado con un infarto del miocardio y su pronóstico era reservado. A los pocos días apareció con traje de enfermo visitando a sus pacientes en sus respectivas salas para pasar revista y acompañado de sus alumnos. Seguía siendo el médico y el profesor incluso en esos momentos difíciles de su vida.
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Terapéutica Hospitalaria la estudiamos en el nosocomio Nro. 53  de Moscú.Valentina Kononiachenko, la médico jefe y quien fundó la cátedra en 1965, no disimulaba su orgullo de haber sido discípula del doctor Miasnikov, uno de los  más reconocidos médicos internistas soviéticos, ganador del premio internacional el Estetoscopio de Oro, galardón que se otorgaba quienes podían diagnosticar cualquier enfermedad del corazón con solo recurrir al método de auscultación. Lo han recibido solo cuatro médicos, entre ellos el norteamericano White, uno de los tres que describió el síndrome deWolff-Parkinson-White.  No es casualidad que esta cátedra se dedique al estudio del miocardio y la electrocardiografía en general.  Kononiachenko escribió muchos libros, entre ellos uno sobre hipertensión arterial y otro sobre diabetes. Se paseaba por los corredores del hospital lentamente con una sonrisa. Era una anciana cuando nos correspondió estudiar su asignatura entre 1982 y 1983.
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 El profesor Tatarkin, de Terapéutica Hospitalaria, era un hombre delgado, con una joroba. Usaba lentes y fumaba mucho, pero sabía explicarnos cualquier tema cuando estábamos frente al paciente. Decía que el estetoscopio se debe pasar lentamente por todo el tórax sin dejar de auscultar un milímetro.  Escribió un libro sobre cardiomiopatías.
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Entre 1984 y 1982 la cátedra fue dirigida por el doctor Igor Nokolaevich Bokarev, especialista en problemas de la coagulación de la sangre. Bokarev tenía como tema preferido de investigación la microcirculación sanguínea. Publicaba sus libros (sobre tratamientos de leucemia y coagulación de la sangre) y traducía otros del inglés. Más tarde fue mi asesor durante mi especialización. Dirigió el Centro Soviético para el Estudio de los Medicamentos que influyen sobre la Hemostasis.
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En 1984 en la cátedra se anexó el curso de hematología  dirigido por el doctor Alpidovski, quien escribió dos libros: uno sobre las anemias y otro sobre las leucemias. Se le considera uno de los primeros en describir la leucemia de células peludas en la URSS.
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En 1988 tomó las riendas de la cátedra el profesor Moiseiev, un reconocido cardiólogo con varios manuales(a dos manos con el doctor Sumarokov) sobre su especialidad utilizados en todas las universidades de Rusia.
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En 1993 Vladimir Dvornikov fue designado jefe de la cátedra. Publico varios libros sobre los métodos diagnósticos en cardiología (Fonocardiografía). Dvornikov es un hombre de una humildad extraordinaria y se le ve en las calles caminando pensativo y con una sonrisa que refleja bondad e inspira confianza.